Alt Empordà (Comarca)

El Alt Empordà, una comarca repleta de historia

Cultura e Historia

La comarca del Alt Empordà destaca dentro Cataluña por su antigüedad histórica. Se conservan todavía muchos dólmenes y menhires, procedentes de la cultura megalítica entre la sierra de Rodes y la Sierra de la Albera. De entre todos los dólmenes destaca especialmente el que se encuentra en la Cruz de Cobertella (Roses), al ser el más grande de todo el territorio catalán. En la ciudad de Roses, por cierto, se habían instalado colonias griegas (documentadas en sus yacimientos arqueológicos), al igual que ocurre en Empúries, donde más tarde se establecieron los romanos.

Durante la Edad Media, los monjes benedictinos (y más adelante ellas fundaciones agustinianas) se establecieron en la comarca, contribuyendo a la organización del territorio.

Su ubicación claramente fronteriza ha hecho que se convirtiera en un escenario de constantes guerras e invasiones desde hace muchos siglos. No es pues de extrañar que se encuentren castillos, como el de Peralada repartidas por toda la Comarca.

En el ámbito artístico, cabe destacar a principios del Siglo XX como época dorada del territorio. En aquellos momentos la pintoresca población Cadaqués fue centro artístico de vanguardia. Como personajes ilustres, destacamos la presencia de Dalí, Buñuel, entre otros artistas de renombre.

Con la división territorial en comarcas, el Empordà se dividió en dos comarcas: el Baix y Alt Empordà.

El clima

El clima es mediterráneo, suave y húmedo, el cual favorece la existencia de una vegetación típicamente mediterránea. La media anual es de unos 16 ° C. Desde noviembre hasta marzo, debido a las bajas temperaturas, se pueden producir heladas. El verano es la estación más seca. Los vientos tienen una gran importancia en el clima del Empordà, sobre todo la tramontana, que es un viento frío y fuerte procedente del norte, que sopla principalmente en invierno. La marinada o garbí es un viento muy frecuente en verano.

La vegetación

De hecho, como en Cataluña, en las tierras planas la vegetación natural ha sido sustituida por cultivos, y sólo encontramos extensiones notables de bosques en las montañas pirenaicas. Muchos encinares de la llanura y tierra baja han sido sustituidos por cultivos, malezas, matorrales y maquias. El pino es el árbol más abundante. El alcornocal ocupa amplias extensiones en la montaña media y baja, favorecida por el hombre para la obtención del corcho (aunque el descenso en su precio, hace que ahora se mantenga en mal estado).

La Economía

La economía de la comarca es tradicionalmente de carácter rural, y destacan los cultivos de olivo, vid, trigo o la horticultura y los frutales. La parte más próxima a los humedales está destinada al pasto del ganado.
Si bien la pesca no tiene un papel tan importante como la ganadería y la agricultura, tiene algunos puertos relevantes como los de Roses, el Port de la Selva, Llançà y la Escala.

Durante los últimos años el turismo se ha convertido en uno de los principales motores económicos del Alto Empordà, que recibe visitantes nacionales e internacionales atraídos por las playas y parajes naturales propios de la Costa Brava.

¿Que ver en el Alt Empordà?

El Alt Empordà conserva varios monumentos. De la era prehistórica se conservan dólmenes y menhires en la zona de la Albera; y del paso de las civilizaciones griegas y romanas quedan los restos de Empúries y la Ciudadela de Roses.

De la época medieval encontraremos numerosas iglesias románicas repartidas por todo el territorio. También encontraremos monasterios, como la iglesia-colegiata de Santa Maria de Vilabertran, el de Sant Miquel de Fluvià o el de Sant Pere de Rodes (principal exponente del románico en el Alt Empordà). Del estilo posterior, vale la pena visitar el convento gótico del Carmen en Peralada o la catedral de Castelló d’Empúries.

Figueres acoge, además de la fortificación del Castillo de San Fernando del siglo XVIII, algunos edificios modernistas dignos de visitar y el teatro-museo del genial pintor surrealista Salvador Dalí, una de las paradas imprescindibles para conocer el legado del artista que, junto con el Castillo Gala-Dalí de Púbol en el municipio de la Pera (en Girona) y la casa de Portlligat, en Cadaqués, permiten descubrir una de las figuras más representativas de la historia del arte.

En cuanto a los espacios museísticos, la comarca acoge también el Museo del Juguete en Figueres, el Ecomuseo-Farinera en Castelló d’Empúries, dedicado a enseñar los métodos antiguos de producción de harina y el Museo de la Anchoa y de la sal en la población de la Escala.

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